Cuidado emocional vs. justicia pendiente: el panorama de la violencia contra mujeres en CDMX

En la Unidad Siempre Vivas de Gustavo A. Madero, la Secretaría de las Mujeres organizó una jornada denominada “Apapacho estético”, donde más de 30 estilistas de la Brigada de Belleza Itinerante ofrecieron servicios gratuitos como maquillaje, cortes de cabello, tintes, manicura y faciales a mujeres que han enfrentado violencia o enfermedades. La actividad también incluyó sesiones terapéuticas enfocadas en la recuperación emocional.

Durante el evento, la titular de la dependencia, Daptnhe Cuevas Ortiz, señaló que las mujeres que han atravesado situaciones de violencia “tienen derecho al fortalecimiento de su autoestima y amor propio”, destacando el valor del autocuidado como parte del proceso de recuperación. Asimismo, reconoció el trabajo colectivo de la brigada, que desde hace más de una década realiza estas acciones de acompañamiento.

Sin embargo, el contexto en el que se desarrolla esta iniciativa refleja una problemática de mayor escala. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Ciudad de México registra miles de carpetas de investigación por violencia familiar y delitos de género cada año, posicionándose entre las entidades con mayor incidencia en estos delitos.

Información de los Centros de Justicia para las Mujeres indica que el 75.1% de las denuncias corresponde a violencia familiar y el 18% a delitos sexuales, lo que muestra que la violencia en el ámbito doméstico y sexual concentra la mayor carga de casos. No obstante, estas cifras representan sólo una fracción del problema real.

Encuestas oficiales también advierten que aproximadamente el 76% de las mujeres en la capital ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, lo que evidencia un alto nivel de subregistro en las denuncias formales. Esta diferencia entre incidencia real y casos denunciados se atribuye a factores como el miedo, la desconfianza institucional y la revictimización.

En términos de acceso a la justicia, las estadísticas disponibles muestran que no todas las carpetas de investigación avanzan a etapas procesales. Aunque existen imputaciones en delitos de violencia familiar y sexual, sólo una proporción menor de los casos llega a una sentencia condenatoria, lo que ha sido señalado por diversos informes institucionales y organizaciones como un indicador de impunidad persistente.

En este escenario, especialistas han advertido la necesidad de fortalecer la articulación entre políticas de atención integral —como el acompañamiento psicológico y social— y mecanismos eficaces de procuración de justicia. Si bien iniciativas como el “apapacho estético” contribuyen al bienestar emocional de las víctimas, no sustituyen la obligación del Estado de garantizar investigaciones efectivas, sanciones y reparación del daño.

La Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México ha señalado que continuará impulsando acciones de acompañamiento y redes de apoyo; sin embargo, el reto estructural persiste en cerrar la brecha entre el número de denuncias y los casos que concluyen con justicia, en un contexto donde la violencia de género sigue siendo una problemática extendida en la capital del país.

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